LA ALIMENTACIÓN Y EL CANCER

Los Micronutrientes* como las Vitaminas y los Minerales deben estar presentes en la dieta del ser humano en las proporciones adecuadas y así se  recomienda el consumo habitual de verduras de hoja, en particular las coles, coliflores, brócolis, etc., los brotes tiernos y las frutas ricas en vitamina C, como los tomates, kiwis y  cítricos en general, que poseen "salvestrol Q 40" compuesto dotado de propiedades anticancerosas.  

También el té verde está demostrando ser eficaz en el tratamiento antitumoral y pudiera ser interesante su incorporación a la alimentación cotidiana, lo mismo que otras especias como el curry por su alta concentración en cúrcuma, y N-acetyl-cisteína, que eleva los niveles naturales de “glutatión” (uno de nuestros antioxidantes más potentes). 

Debe limitarse el excesivo uso de los hidratos simples, como el azúcar y otros monosacáridos, añadidos en la alimentación industrial y en los refrescos. La entrada brusca de azúcar en la sangre provoca una reacción paralela del páncreas, que aumenta los niveles de insulina y el IGF1, que están asociados con aumentos en la incidencia de cáncer.

Es preferible la utilización de hidratos de carbono complejos, de absorción lenta, ricos en fibra y acompañados siempre de proteínas, es decir alimentarse con una fórmula ideal (Ver), que permita mantener el equilibrio en el eje Insulina-Glucagón y no fuerce la producción de insulina por parte del páncreas. De esta forma evitaríamos, además del cáncer, la diabetes (Ver) y la obesidad (Ver).

En cuanto al consumo de bebidas alcohólicas debemos recordar que existe una cierta tolerancia del cuerpo humano para cantidades moderadas de bebidas alcohólicas, obtenidas por fermentación como el vino, la cerveza y la sidra, sin embargo no podemos decir lo mismo de las bebidas alcohólicas destiladas como el vodka, el whisky, la ginebra, el ron, etc., que están relacionadas con diversas formas de cáncer. Sigue...

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LOS ÁCIDOS GRASOS Y EL CANCER

Hay que tener en cuenta los ácidos grasos omega 3, presentes en los pescados azules como sardinas, boquerones, caballa, salmón, atún, etc., evitando excesos de ácidos grasos omega 6, que por su acción proinflamatoria favorecen el desarrollo de los tumores. Recordemos que en la actualidad estamos tomando una cantidad excesiva de ácidos grasos omega 6, en parte debido al uso excesivo de grasas y aceites vegetales, presentes en la producción industrial de los alimentos. Este problema se agudiza por los cambios producidos en la alimentación del ganado, demasiado rica en grasas de soja y maíz, que pasan a nuestra cadena alimentaria y se está considerando como posible causa del incremento en la incidencia del cáncer humano.  

Si para lograr un buen equilibrio hormonal es aconsejable tomar los ácidos grasos esenciales omega 3 y omega 6 en proporciones de 4 a1, a favor de los omega 3, en los países occidentales hemos invertido las proporciones, llegando hasta cifras de 20 y 30 a1, a favor de  los omega 6, que compiten en la absorción con los omega 3.

Las principales fuentes de omega 3 que no contienen altas proporciones de omega 6 son los pescados azules, pero no es recomendable tampoco abusar de los de tamaño grande, como el pez espada y los grandes túnidos, que al estar más tiempo en la cúspide de la cadena depredadora, acumulan en sus grasas residuos tóxicos como los “pcbs” y metales pesados como el mercurio, presentes en  los mares contaminados.

Estos compuestos podrían anular los efectos beneficiosos de los omega 3 y podría llegar a justificarse el uso de suplementos de aceite de pescado, destilado molecularmente para eliminar los contaminantes.

Es recomendable el consumo de aceite de oliva virgen y extravirgen, que debe tomarse preferentemente crudo o con pocas frituras, evitando el uso de aceite muy refrito y el comer en exceso alimentos quemados parcial o totalmente, así como abusar de los ahumados, que también contienen compuestos carcinógenos. Sigue...

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¿PUEDO PREVENIR EL CÁNCER?

Cada vez está más clara la multiplicidad de los agentes influyentes en el proceso del cáncer, pero debemos ser conscientes de que la mejor terapia contra él no es solo la detección precoz, ni los tratamientos más sofisticados, sino la Prevención Primaria, consistente en mantener nuestro sistema inmunológico en óptimas condiciones de funcionamiento. 

Está demostrado que, siendo muy inferior la incidencia de cáncer en los países de Asia e India, altamente contaminados, en relación a los países occidentales, cuando emigran a los Estados Unidos, en 1 o 2 generaciones alcanzan proporciones de cáncer similares a la de los americanos. La explicación sólo puede estar en relación con la cadena alimentaria, el estrés y tal vez con otras causas como la inhalación de humos y las radiaciones ionizantes. Cada vez está siendo más aceptado por el mundo científico que la alimentación equilibrada y suficiente es uno de los pilares fundamentales para la prevención del cáncer.

Frente a la clásica actuación frente a los llamados factores de riesgo, está el desarrollo de vacunas contra el cáncer de cuello de útero, contra el cáncer de piel y el de próstata, que pueden ser una contribución interesante en la lucha de la humanidad para su erradicación. También se ha demostrado que la erradicación de los virus causantes de las hepatitis víricas han reducido de manera significativa la aparición del cáncer de hígado y que la eliminación de la bacteria “Helicobacter Pilori”, presente en las ulceras gástricas y duodenales ha contribuido a reducir el cáncer de estómago. Sigue...

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MIS DEFENSAS Y EL CÁNCER

Sabemos que nuestro sistema inmunitario tiene la capacidad de eliminar cualquier célula anormal, impidiendo su asentamiento y proliferación, mediante la acción de los leucocitos macrófagos, auténticos expertos en la limpieza de las células patológicas, que necesariamente vamos a generar en algunas ocasiones, dada la enorme cantidad de células en continua renovación. Todo ser vivo está en permanente y continua disputa, defendiéndose de millones de otros seres macro y microscópicos, que también pugnan por vivir y multiplicarse a costa de sus vecinos, en la lucha por la supervivencia.

Si nosotros bajamos la guardia, inmediatamente entramos en batalla y aparece la enfermedad en forma de infección más o menos extensa y profunda en relación a la correlación de fuerzas, entre agresores y agredido. Si el conflicto no se resuelve de manera favorable, podemos llegar a perder la guerra. 

Nuestras defensas se fabrican diariamente a partir de las proteínas que asimilamos, pero puede quedar en precario su elaboración si no aseguramos los nutrientes básicos, en una proporción o fórmula ideal (Ver). Las infecciones ya consumen gran parte de las defensas y el estrés, a través de las hormonas corticoides que con él se generan, frena seriamente la producción de los linfocitos y macrófagos, imprescindibles para mantener a raya a los agresores externos.

Nuestras defensas tienen la misión de garantizar la eliminación de todas las células anormales, que producimos constantemente y debemos ser conscientes del riesgo para nuestra salud, cuando descuidamos la suficiencia y el equilibrio de la alimentación, así como cuando soportamos la persistencia de situaciones de estrés crónico. Sigue...

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DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO DEL CÁNCER

La aparición de una sintomatología posiblemente cancerosa nos debe poner en alerta, puesto que la detección precoz permite un abordaje inicial del tumor de mayor eficacia y garantía para una resolución definitiva. Debemos prestar atención especial a las campañas de prevención, que están dando unos resultados extraordinarios. 

El diagnóstico completo del cáncer debe incluir el tipo, su localización, el estado evolutivo y el grado de extensión, teniendo en cuenta que en los estadios iniciales se pueden confundir con otras patologías de sintomatología parecida. 

Una vez detectado el cáncer, se procede a su evaluación, pronóstico y diseño del tratamiento más conveniente, combinando de la mejor manera posible las propias defensas con las armas disponibles en la actualidad, es decir, la cirugía, la radioterapia y la quimioterapia.  Existen programas de investigación a nivel internacional en los que se desarrollan planes terapéuticos y tratamientos específicos según el tipo de cáncer, valorando las características del propio paciente, tratando de actuar a un nivel molecular específico contra las anormalidades de los tumores y minimizando las agresiones a las células normales. Cierto es que el pronóstico del Cáncer cada día es menos sombrío, que las remisiones totales son más frecuentes y que los tratamientos van siendo menos agresivos y más eficaces. Sigue...

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