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Preguntas y respuestas: Alimentación

Dietas frente al sobrepeso

 

P.-¿HAY QUE ESTAR SIEMPRE A DIETA PARA NO ENGORDAR? 

R.-En absoluto, ninguno de los  animales que pueblan la tierra, junto a nosotros, se someten voluntariamente a dieta alguna y no tienen problemas de obesidad, cuando comen libremente, siguiendo su instinto natural y nosotros no somos una excepción en la naturaleza. Si engordamos es porque comemos “MAL” y no porque comemos “MÄS”. En consecuencia, debemos “reaprender” a comer, recuperando el instinto primitivo y aplicando la experiencia y la racionalidad, como en cualquier otro proceso vital. Quien come equilibradamente (al 4/3) y lo hace "a demanda" como los bebes, no debe preocuparse por el sobrepeso. 

 

P.-¿TODAS LAS DIETAS SIRVEN PARA PERDER EL SOBREPESO? 

R.-Es fácil perder peso haciendo cualquiera de las dietas, que se divulgan por los medios de comunicación, pero conviene analizar si, en realidad, estamos garantizándonos una nutrición correcta, aportando a nuestro organismo alimentos asimilables y en cantidad suficiente o, por el contrario, estamos sometiéndolo a una “dieta de inanición camuflada”, que nos obliga a “auto comernos”. Con demasiada frecuencia la disminución de peso, conseguida con dietas inadecuadas es debida a la desnutrición y su consiguiente pérdida de masa magra, junto a los fenómenos de deshidratación. La reacción posterior a esa “hambruna camuflada”, en pura lógica, es la recuperación rápida de los recursos perdidos (efecto Yo-Yo), volviendo a sobrepesos iguales o superiores.

 

P.-¿PORQUÉ SE PIERDE PESO CON LA MAYORÍA DE LAS DIETAS? 

R.-Es lógico que las dietas diseñadas para reducir los excesos de peso consigan sus objetivos, pero esto no significa que sean saludables y mejoren el estado de salud de los pacientes. Muchas dietas consiguen que los usuarios pierdan peso, a base de pérdidas de agua y de masa muscular, porque los nutrientes que ofrecen, unas veces no pueden ser utilizados por el organismo y otras lo intoxican, provocando una reacción diurética con pérdidas importantes de agua. Conviene recordar que la auténtica forma de medir la obesidad es evaluando el exceso de “grasa” (en mujeres > 22% y en hombres >15%) y no solo el peso total, que presentan las personas.

 

P.-¿CUAL  DE LAS MÚLTIPLES DIETAS PUBLICADAS PROPONE  UD.? 

R.-Solo aquellas en las se garantiza al organismo la cobertura del cien por cien de sus necesidades.  Es decir: 1º.- Que estén presentes y asimilables los hidratos de carbono necesarios para alimentar a nuestros 60 billones de células. 2º.-Que las proteínas ingeridas aporten los aminoácidos esenciales, que precisamos para renovar los 80 millones de células que perdemos diariamente. 3º.-Que nuestras necesidades de grasas estén garantizadas, bien por los aportes directos o por las reservas previamente acumuladas. 4º.-Que no falte ni el agua, ni las vitaminas, ni los minerales, en las dosis recomendadas. “Porque con las cosas de comer no se juega”. En concreto un aporte suficiente de Hidratos y de Proteínas al 4/3, más la grasa que se necesite en función del gasto diario y de las reservas acumuladas.

 

P.-¿QUÉ CARACTERÍSTICAS DEBE TENER UNA DIETA IDEAL? 

R.-1º.- Debe adaptarse a las necesidades de cada individuo, que son dinámicas y varían frecuentemente, según las circunstancias personales y las de su entorno. 2º.- Debe ser sencilla y basarse en los recursos naturales, que la cultura gastronómica local ha utilizado habitualmente con éxito. 3º.- Debe ser independiente, no tener que apoyarse en productos azucarados y,o elaborados con grasas TRANS (parcialmente hidrogenadas) y mucho menos depender de ellos. 4º.- Debe ser apetitosa, variada, satisfactoria y cubrir todas las necesidades nutricionales de los individuos. 5º.- Debe ser estable, coherente, segura y utilizable en cualquier circunstancia normal del ser humano.

 

P.-¿PORQUÉ EQUILIBRAR LOS PLATOS?

R.-Todas y cada una de las especies que poblamos la tierra estamos condicionados genéticamente a alimentarnos con unas fórmulas muy definidas y, todo lo que no se ajuste a esos códigos, provoca alteraciones en el metabolismo de los individuos. La especie “homo sapiens” a la que pertenecemos también tiene sus características peculiares y responde directamente con su estado de salud, tanto a la presencia o ausencia de los nutrientes, como a las proporciones que mantienen entre ellos. Además del estado subjetivo de  bienestar o malestar, las alteraciones bioquímicas sobre la glucemia, el colesterol, los triglicéridos, el ácido úrico, las transaminasas, etc. detectadas en los análisis, dan fe de los problemas metabólicos que nos provocamos, al no aportar al organismo lo que necesita. Equilibrar la comida exige aportar 4 partes de hidratos y 3 de proteínas.  

 

P.-¿CUÁLES SON LAS CONDICIONES BÁSICAS DEL EQUILIBRIO NUTRICIONAL?

R.-Los principales nutrientes para los humanos son los hidratos de carbono y las proteínas. De los primeros obtenemos la glucosa, que es el alimento básico de nuestros 60 billones de células, y de las proteínas extraemos los aminoácidos con los que repondremos las células muertas y las dañadas. La cantidad de estos nutrientes nos la dictan las sensaciones de hambre-saciedad y las proporciones ideales el instinto, la experiencia y el aprendizaje. Actualmente estamos desbordados y engañados por la publicidad de productos excesivamente ricos en azúcares y pobres en proteínas, pero los expertos demuestran que los hidratos y las proteínas deben guardar una proporción de 4 a 3. (4 para los hidratos y 3 para las proteínas)

 

P.-¿CUÁL ES EL EQUILIBRIO PARA LAS GRASAS?

R.-Es indudableque para las grasas también hay unos límites, pero no son tan estrictos como para hidratos y proteínas porque nuestro organismo dispone de una suficiente reserva en la mayoría de los casos, con la que se pueden paliar las deficiencias o los excesos de una comida concreta. No obstante para mantener los porcentajes ideales de grasa  en los varones (15 %) y en las mujeres (22 %), es conveniente que la cantidad de grasa no supere a la mitad de las proteínas y, si se quiere evitar el sobrepeso, conviene que esté por debajo. Así proponemos la proporción de 4 partes para hidratos, 3 para proteínas y, entre 1 y 1.5 para las grasas. En cuanto a los diferentes tipos de grasas, las monoinsaturadas son las de preferencia, seguidas de las saturadas y de las poliinsaturadas, siempre que estas últimas no hayan sido parcialmente hidrogenadas (grasas TRANS). 

 

P.-¿ES POSIBLE BAJAR GRASA SIN REDUCIR HIDRATOS Y PROTEÍNAS?

R.- No solo es posible, sino saludable desde todos los puntos de vista. La necesidad de hidratos y de proteínas no admite dudas, al no disponer de reservas, su aporte es estrictamente necesario para el normal desarrollo del organismo y “no debemos jugar con las cosas de comer”. Si sus proporciones se mantienen en el 4 / 3, no habrá posibilidad de que su energía se desvíe a la producción de grasa (formación de triglicéridos). En consecuencia, si nuestro aporte adicional de grasa es inferior a los consumos de la misma, obligaremos a nuestro organismo a utilizar las reservas, que teníamos acumuladas y todo esto sin deterioro alguno del estado de salud.

 

P.-¿CÓMO CALCULAR LAS PROPORCIONES IDEALES ENTRE HIDRATOS/PROTEÍNAS?

R.-Esta dificultad no es baladí y la sociedad de consumo no la facilita, obligándonos a leer e interpretar la letra pequeña de los valores de alimentos de algunos y no de todos los productos que nos venden. Con el fin de facilitar la valoración de los ingredientes y de los platos que confeccionemos, hemos preparado un programa en el Servicio “EQUILIBRADOR” con el que, además de saber la cantidad de nutrientes en gramos, también nos calcula las proporciones de los mismos (4 – 3 y 1.33) y unas anotaciones literales que nos dicen si hemos llegado al equilibrio o cuál es el grado de exceso o déficit al que nos enfrentamos.  

 

P.-¿COMER EQUILIBRADO ES SINÓNIMO DE COMER DE TODO?

R.- Es cierto que se suele confundir una comida variada con una equilibrada y de eso tenemos parte de culpa los médicos, quienes, sin precisar más, aconsejamos: “ya puede comer de todo”. Para aclarar la cuestión podría servir el ejemplo siguiente: No tendría el mismo resultado cocinar un tipo de plato determinado, si modificamos las clásicas proporciones de sus ingredientes, aunque mantuviéramos la mera presencia de todos ellos. A veces también se confunde el "comer bien", utilizando productos caros y sofisticados, con el equilibrio nutricional que necesita nuestro organismo para realizar sus funciones.

 

P.-¿ DONDE ESTÁN LOS HIDRATOS, PROTEÍNAS Y GRASAS ?

R.-Hay que consultar los “VALORES NUTRICIONALES” de las Tablas de Alimentos publicadas y también en la web dyetica, que tratamos de tener actualizados de forma continuada, no obstante y a título informativo es conveniente saber que: “los hidratos”  predominan en los cereales y derivados, en las raíces y en las frutas; “las proteínas” en los músculos de animales, aves, peces, mariscos, moluscos e insectos, y también en los embutidos, huevos y quesos; “las grasas” en las natas, tocinos, mantecas, frutos secos, aceites y derivados. Queda un grupo de alimentos, que llamamos “neutros”, porque mantienen los hidratos y las proteínas en una proporción muy próxima al 4/3, siendo ideales para el consumo humano directo y son: las verduras de hoja, los brotes tiernos, las leches y sus derivados (excepto el queso). No obstante para facilitar la identificación de los alimentos según su proporción en cuanto a hidratos, proteínas y grasas, los hemos acompañado a todos ellos de una información adicional (entre paréntesis) que informa de las proporciones de H., P. y G. que oscilan entre los valores 0 y 7. 

 

P.-¿SE PUEDE EQUILIBRAR UNA COMIDA CON OTRA?

R.-Rotundamente no, este error lo hemos cometido la mayoría de los nutricionistas más de una vez, creyendo que el organismo se apañaría y compensaría los alimentos suministrados a lo largo de las 24 horas del día. La realidad es que nuestro metabolismo no espera a que le lleguen todos los nutrientes para iniciar el proceso digestivo, sino que actúa en cada comida con los aportes de hidratos y proteínas recibidos, mediante el llamado “eje Insulina-Glucagón”, que dirige y administra con eficacia y absoluta precisión la nutrición celular y su reposición. Para aclarar este tema suelo poner un ejemplo sencillo: supongamos que hemos calculado y dispuesto en la cantidad y proporción adecuadas los ingredientes para hacer 5 platos determinados y sucesivos, pero a la hora de confeccionarlos no sigo el recetario y combino los ingredientes a mi antojo. Aunque gaste todos los componentes de la planificación general no habrá seguridad de que los resultados culinarios de cada plato sean los deseados.    

 

P.-¿CUÁNTO DEBEMOS COMER LOS SERES HUMANOS ?

R.- La necesidad de alimentos varía de la situación de reposo a las de gran actividad física, en condiciones de alta o baja temperatura y también de las características metabólicas de los individuos, pero los humanos siempre han sabido utilizar su “sensación de hambre-saciedad” para mantenerse en forma. Sería ideal reaprender a comer como los bebés lactantes, que se alimentan a demanda, con una frecuencia estable, con un alimento completo y equilibrado sin que les provoque desequilibrios hormonales ni acumulación de grasas, a la vez que les aporta los nutrientes que precisan para su perfecto desarrollo.

 

P.-¿ CUÁNDO DEBEMOS COMER LOS SERES HUMANOS?

R.- Mi recomendación general es que, al igual que cualquier otro ser vivo, debemos: “Comer cuando se tiene hambre y dejar de hacerlo cuando hay saciedad”. Para ello tenemos que conocer nuestras necesidades y los alimentos que pueden cubrirlas. Una experiencia ancestral nos confirma que los seres humanos, como los individuos de cualquier otra especie animal, podemos estar correctamente alimentados, siguiendo los impulsos del hambre, al igual que lo hace el bebé, que reclama su alimento con una cadencia de 3-4 horas durante los tiempos de actividad, y deja de comer cuando se siente saciado. Esto supone un cómputo total de 5 – 6 comidas al día, que para los niños y jóvenes es muy recomendable, pero para los adultos bien alimentados puede irse reduciendo a tres comidas al día .

 

P.-¿ QUÉ PRODUCTOS DEBEMOS COMER LOS SERES HUMANOS?

R.- Reconozcamos que somos omnívoros, que hemos aprendido de nuestros mayores e incorporado a nuestro arsenal nutricional cientos de combinaciones de ingredientes; que todas las fórmulas culinarias tradicionales han sido útiles para el hombre y pueden ser buenas, tomándolos solas o combinadas; que ninguno de los actuales “ingredientes estrella” son en realidad productos extraordinarios ni imprescindibles para la salud. Nuestro aparato digestivo está preparado para extraer de los alimentos ingeridos los macro y micronutrientes que necesitamos para la supervivencia, mediante procesos físico-químicos, que en conjunto hacen viable la extracción de nutrientes y su absorción por el organismo. En síntesis debemos priorizar los alimentos naturales, evitando los procesados por el riesgo de ingerir excesos de azúcares y de grasas TRANS.

 

P.-¿ES VERDAD QUE COMER POCO ALARGA LA VIDA?

R.-Los estudios realizados en varias especies de animales de experimentación con la "restricción calórica", revelan unos resultados extraordinarios en las  analíticas, con aumento de las defensas, reducción de enfermedades y alargamiento de la vida. La restricción calórica no hay que confundirla con el ayuno, la desnutrición o el simple proceso de pasar hambre, sino que debemos aprender a comer con "eficiencia" los alimentos que necesitamos como la mayoría de los animales en situación de libertad, sin ansiedad, masticando despacio, disfrutando de los sabores y de las texturas, retirándonos de la mesa a las primeras señales de saciedad y siendo conscientes de que la alimentación es uno de los pilares básicos de la salud. Así podremos evitar las enfermedades del aparato digestivo, el aumento de la tensión arterial, el sobrepeso, la diabetes, las hiperlipemias, las enfermedades cardiacas, las enfermedades neurológicas y hasta el riesgo de padecer cáncer. Los estudios más fiables proponen reducir hasta el 70% la ingesta recomendada en la actualidad.

P.-¿QUÉ ES LA DIETA DEL PALEOLÍTICO?

R.- Se llama dieta del Paleolítico a la comida que ha utilizado nuestra especie “homo sapiens”, en el 96 % de nuestra historia, es decir, hasta hace unos 10.000 años en que se estableció la ganadería y la agricultura. La dieta humana ha sido siempre omnívora y adaptada al medioambiente natural, según las características climatológicas, la abundancia o escasez de unos u otros recursos y las necesidades de las familias, tribus y pueblos. Después de la lactancia ingerian verduras, bayas silvestres y brotes tiernos, que mantenían una proporción muy estable entre los hidratos y las proteínas, similar a la leche humana. Posteriormente y siguiendo el ejemplo de sus mayores también iban combinando los hidratos presentes en las frutas, raíces y tubérculos con las proteínas de frutos secos, insectos, anfibios, peces, moluscos y la carroña de otros animales a los que tenían acceso. Es decir que de forma casi instintiva mantenían la proporción de 4/3 entre los hidratos y las proteínas.

 

P.-¿SON NECESARIOS LOS SUPLEMENTOS DE CALCIO?

R.- Dado que las fuentes para obtener calcio son muy abundantes en el primer mundo, (leches, yogures, cuajadas, quesos, cereales, frutos secos, semillas, sardinas en lata, legumbres secas, verduras de hoja verde, etc.; que la cantidad de calcio recomendada para cubrir las necesidades de los adultos oscila entre 1 y 1,5 grs./día. y que con solo 100 grs. de leche o yogur se obtienen 100 mg. de calcio; con 100 grs. de queso fresco 500 mg. y con 100 grs. de queso curado 1.000 mg. de calcio. Lo normal es que no sean necesarios los suplementos, mientras mantengamos una alimentación correcta. Conviene recordar que el defecto de calcio puede producir debilidad y fragilidad ósea, osteoporosis, fracturas espontáneas, etc. y que el exceso favorece los cálculos en diversos órganos, por otra parte las fibras  de los cereales integrales, ricos en acido fítico, pueden disminuir la absorción del calcio, al formar sales insolubles.

 

P.-¿ SON NECESARIOS LOS SUPLEMENTOS DE HIERRO?

R.- Es bastante frecuente tratar las anemias con suplementos de hierro, pero yo soy más partidario de prevenirlas, utilizando los alimentos ricos en él como: las carnes rojas, las vísceras, los productos elaborados con sangre de animales, como las morcillas y otros embutidos y también los mariscos, pescados, cereales, yema del huevo, legumbres, ciruelas, uvas pasas, verduras de hojas verdes, etc. Las necesidades diarias de hierro para un varón adulto son de 1 miligramo por día, pero al estar reducida su absorción al 10% se recomienda incrementarlas diez veces más, o sea 10 a 15 miligramos día. Para las mujeres en edad fértil, embarazadas o lactando, se suelen recomendar hasta 20 miligramos / día. Conviene saber que  las fibras  de los cereales integrales, ricos en acido fítico, disminuyen o inhiben la absorción de diversos minerales como el hierro, al formar sales insolubles.

 

P.-¿HAY QUE TOMAR SUPLEMENTOS DE MAGNESIO?

R.- No es cierto que haya deficiencias habituales de magnesio, si mantenemos una dieta natural, variada y equilibrada, puesto que el magnesio está presente en la mayoría de alimentos: legumbres, soja, carne de aves, cereales integrales, frutos secos, semillas y sobre todo vegetales verdes, al ser uno de los componentes de la clorofila y formar parte del color verde de las plantas. Las deficiencias de magnesio se pueden producir por diarreas persistentes, o por alteraciones renales severas. El uso de sales de magnesio tiene indicación precisa como laxante, debido a la mala absorción de las mismas por el intestino, que provoca diarreas puntuales, sin otro componente terapéutico demostrado. Las necesidades diarias recomendadas rondan los 0,5 y 0,9 grs. /día.

 

P.-¿SI  TENGO CALAMBRES, ME FALTA POTASIO?

R.-Relacionar sistematicamente los calambres con la falta de potasio tiene un gran componente de “leyenda urbana”, que no se corresponde con la realidad clínica. En condiciones normales de salud y con una alimentación normalmente equilibrada no es necesario recurrir a aportaciones extras de potasio, puesto que está presente en la mayoría de los alimentos y lo ingerimos en las carnes, pescados, cereales, legumbres, frutos secos, semillas, patatas, verduras de hoja verde y frutas. Sí se observan pérdidas importantes de potasio por el empleo excesivo de diuréticos, que pueden producir cierto grado de debilidad muscular, alteraciones cardiacas y hasta confusión mental.

 

P.-¿PARA QUÉ LOS SUPLEMENTOS DE SILICIO?

R.- El silicio actúa como catalizador en la síntesis del colágeno y de la elastina, forma parte integral del tejido conectivo de músculos, piel, nervios, corazón y arterias. Permite conservar la elasticidad de los vasos sanguíneos y disminuir la permeabilidad de la pared arterial y además actúa como antioxidante, equilibra eléctricamente los líquidos biológicos y aumenta la capacidad del sistema inmunitario. La necesidad diaria de silicio es de 20-30 mg., pero esa aportación puede estar comprometida por déficit en la ingesta y por dificultades en la absorción. Los plaguicidas, los pesticidas, los cultivos hidropónicos y la intensa limpieza de los alimentos actuales han reducido el número de las bacterias, encargadas de abastecernos de silicio orgánico y por ello puede ser conveniente suplementarlo. 

 

P.-¿CUÁLES SON LAS VITAMINAS NECESARIAS?

R.- Todas las vitaminas son necesarias para vivir en salud. Distinguimos dos grupos de vitaminas según el medio en el que pueden ser disueltas, las vitaminas liposolubles (se disuelven en las grasas) y las vitaminas hidrosolubles (se disuelven en el agua). Al primer grupo pertenecen las Vitaminas A, D, E y K, y al segundo las vitaminas del grupo B (B1, B2, B3, B5, B6, B7, B 9, B12), y la Vit. C.

 

P.-¿HAY QUE TOMAR SUPLEMENTOS DE VITAMINAS?

R.- Como norma general no, pero eso no quiere decir que en alguna circunstancia puntual y bajo prescripción médica tengamos que suplementar nuestra alimentación con preparados vitamínicos. En condiciones normales, sin alteraciones digestivas, con una dieta rica en productos animales como los lácteos, huevos, carnes, vísceras, mariscos y pescados, acompañados de vegetales como los cereales, legumbres, frutos secos, patatas, frutas, verduras y brotes tiernos, podemos tener la seguridad plena de que no sufriremos ninguna de las enfermedades carenciales por déficits vitamínicos.

 

Obesidad

 

P.-¿PORQUÉ  ES  MALA LA COMIDA RÁPIDA?

R.-En mi opinión se trata de un nuevo mito sobre la alimentación, que no tiene mayor fundamento científico, pero que está influyendo en el comportamiento nutricional de muchas personas. La rapidez en la preparación de los alimentos nunca debe identificarse con la calidad de los mismos. Tenemos abundantes ejemplos de productos naturales dispuestos para un consumo directo que lo confirman como la leche materna, las verduras de hoja, los brotes tiernos, las frutas, etc. La calidad de los alimentos debe valorarse únicamente por la mayor o menor adecuación de sus nutrientes a las necesidades del consumidor.

 

P.-¿ME PUEDE ENGORDAR LO A GUSTO QUE COMO? 

R.-Rotundamente no, antes al contrario el disfrute con la comida forma parte del instinto de supervivencia, que no debe negarse ni menospreciarse. A caso nos parece mal la sonrisa de un lactante, cuando está saciando su necesidad natural de alimentarse?. Por otro lado atribuirle al placer o a la satisfacción de comer la capacidad de poder convertirse en grasa y almacenarse es una auténtica “quimera”, a desterrar en nuestra nueva cultura alimentaria.

 

P.-¿TOMAR AGUA DURANTE LAS COMIDAS ENGORDA? 

R.-El agua es un producto absolutamente necesario para el organismo, forma parte de él y debemos aportarla diariamente para mantenerla en los niveles necesarios, que deben ser superiores al 60% del peso total de los humanos. El agua no tiene ni hidratos de carbono, ni proteínas, ni grasas y por ello es acalórica antes, durante y después de las comidas, no puede servirnos de alimento energético, ni podemos convertirla en grasa.

 

P.-¿QUE ENGORDAN MÁS LOS HIDRATOS O LAS PROTEÍNAS? 

R.-Tanto los Hidratos como las Proteínas pueden producir en su combustión unas 4 kilocalorías por gramo, ambas se pueden transformar en grasas, aunque su misión metabólica no es esa. Los hidratos de carbono deben convertirse en glucosa y servir de alimento a las células, aportándoles la energía necesaria para su mantenimiento. Las proteínas deben descomponerse en sus aminoácidos con los que el organismo va a renovarse, fabricando sus nuevas células. Cuando se come desequilibradamente, los excesos de hidratos se transforman en grasa, empleándose en este proceso un 5% de esas kilocalorías ingeridas, mientras que para la transformación de los excesos de proteínas en grasa se pierde hasta un 20% de la energía.

 

P.-¿ES MEJOR QUEDARSE SACIADO O CON HAMBRE? 

R.- De siempre sabemos que el hambre es una mala consejera, aunque con demasiada frecuencia comemos sin límites, hasta el extremo de sentarnos mal la comida y por motivos tan artificiosos como el aburrimiento, la ansiedad, la presión social, la costumbre, las normas de educación, etc.. No debemos confundir el hambre con el mero placer de comer, que también es natural. Lo normal debiera ser aprender a escuchar a nuestro cuerpo y responder a sus indicaciones, "comer cuando se siente hambre y dejar de hacerlo a las primeras sensaciones de saciedad", al igual que lo hacen la mayoría de los animales y, de manera más próxima y humana, los lactantes ante su alimento natural la leche materna.

 

P.-¿EL AGUA ANTES, EN O DESPUÉS DE LAS COMIDAS? 

R.-El agua forma parte sustancial de nuestro organismo y ocupa más del 60% de nuestro peso total. Todas las células del cuerpo (unos 60 billones) eliminan sus residuos continuamente al agua extracelular, que debe ser depurada, eliminada y sustituida por otra agua más limpia. El momento ideal para aportar y reponer las pérdidas de agua puede ser cualquiera, siendo indiferente hacerlo antes, durante o después de las comidas, siempre que responda a las necesidades del organismo, según lo que nos dicte el instinto y la razón. Si nos atenemos al proceso natural que emplean los lactantes, constataremos que el agua está incluida en la leche materna y se suministra junto a los demás nutrientes.

 

P.-¿CÓMO ES POSIBLE ACUMULAR GRASA SIN COMERLA? 

R.-El organismo humano necesita disponer de materia grasa para llevar a cabo muchas de sus funciones vitales, como mantener una mínima reserva de energía, almohadillar las diferentes estructuras corporales, aislarnos del frio y del calor, aportar los substratos para la renovación de células y hormonas, etc., por ello es capaz de obtenerla a partir de otros componentes de la alimentación como son los hidratos de carbono, las proteínas y hasta sus propias estructuras corporales. Muchas personas, que tratan de no engordar, evitan la ingesta de grasas por todos los medios, creyendo que así no incrementarán sus reservas y podrán cumplir sus objetivos estéticos o de salud. El problema es que tanto los hidratos como las proteínas, que ingerimos en cada comida, si no mantienen entre ellos una proporción adecuada se pueden transformar en grasas y seguir incrementando las “odiadas reservas”.

 

P.-¿QUÉ ALIMENTOS SON LOS CULPABLES DE LA OBESIDAD? 

R.-Todos los alimentos, que la sociedad ha venido empleando normalmente, debemos aceptarlos como útiles y buenos, en consecuencia no los tenemos que responsabilizar de los problemas de la obesidad, que soportamos. La acumulación de grasas se produce porque nuestro organismo no puede utilizar todos los nutrientes que ingiere y decide transformar en grasas y guardar total o parcialmente los excedentes. Eso no quiere decir que los culpables sean unos u otros alimentos, sino la desproporción entre los nutrientes y la mala correlación entre las necesidades del organismo y las aportaciones que realizamos.

 

P.-¿PORQUÉ ALGUNOS NO ENGORDAN, COMAN LO QUE COMAN? 

R.-A todos nos ha llamado la atención alguna vez comprobar que hay personas que no aumentan su reserva grasa, aunque coman mucha cantidad de alimentos. Recordemos que la acumulación de grasa se produce cuando los alimentos ingeridos y asimilados se transforman en grasas porque no han sido utilizados ni para alimentar las células, ni para renovarlas, ni para la producción de energía calórica o motora. En muchas personas gran parte de los nutrientes ingeridos no son asimilados por el aparato digestivo, siendo eliminados por vómitos o por las heces, que suelen estar cargadas de alimentos no triturados.  Además hay que reconocer que los consumos energéticos de las personas no son todos iguales, detectándose diferencias muy llamativas en los metabolismos basales y en los gastos derivados de la actividad física realizada. En otros casos el consumo puede estar aumentado por necesidades de alimentación o renovación  celular y por la necesidad de mantener constante la temperatura corporal.

 

Cuestiones sobre obesidad

P.-¿ES MÁS OBESO EL QUE MÁS PESA?

R.-El peso total del cuerpo y el grado de obesidad de los individuos no siempre van de la mano, como lo podemos constatar en muchas personas de nuestro entorno y especialmente en algunos deportistas muy musculados, cuyo I.M.C. (Índice de Masa Corporal) nos indicaría un severo sobrepeso, mientras su porcentaje de grasa corporal nos señalaría todo lo contrario. En conclusión para hablar de obesidad es preciso valorar el porcentaje de grasa, cuyo valor máximo para las mujeres es del 22 % y para los hombres del 15 %. 

 

P.-¿SI LA OBESIDAD ES GENÉTICA PORQUE ESTA AUMENTANDO?

R.-Esta es una buena observación y nos puede ayudar a poner en duda esa influencia genética a la hora de responsabilizarla de las altas tasas de obesidad en el primer mundo. Cada vez está más clara la relación causal de los tipos de alimentación (sobre todo los excesos relativos de Hidratos) y de los estilos de vida en la acumulación de la grasa superflua, mientras va perdiendo importancia la herencia genética. La inmensa mayoría de los sobrepesos y de las obesidades que he tratado en mi vida profesional están “mucho más relacionados con comer mal y mucho menos con comer más”.

 

P.-¿ES CIERTO QUE LA SIESTA DESPUÉS DE LA COMIDA ENGORDA? 

R.-La siesta no puede convertirse en grasa porque no es un alimento y por lo tanto no puede engordar. Ahora bien un individuo, si en vez de dormir la siesta sale a caminar, es lógico que consuma más calorías que con la siesta, en base al ejercicio físico realizado, y ahí puede estar la diferencia en los resultados finales, aunque yo recomiendo y practico, siempre que puedo, siestas de entre 15 y 30 minutos.

 

P.-¿SE PUEDE TENER ANEMIA Y DEBILIDAD A LA VEZ QUE OBESIDAD? 

R.-Entendida la obesidad como un exceso en la acumulación de la reserva de grasas, (más del 15% del peso total para los hombres y más del 22% para las mujeres) y sabiendo que los problemas de anemia y debilidad no se resuelven con la presencia o ausencia de grasas, sino mediante la asimilación de suficientes aminoácidos esenciales y del mineral "hierro", es fácilmente explicable la coexistencia de ambos procesos, cuando la ingesta alimentaria resulta deficitaria o desequilibrada. La solución pasa por garantizar una dieta acorde con las necesidades del individuo y la absorción plena de los macro y micronutrientes aportados.

 

P.-¿ES VERDAD QUE COMER DEPRISA ENGORDA? 

R.-La comida rápida por sí misma no puede ser causa directa del sobrepeso, pero influye de manera importante en la cantidad de alimentos que se engullen, hasta percibir las primeras sensaciones de saciedad. Por otro lado los alimentos mal triturados ponen en riesgo su asimilación, tanto en cantidad, como en el equilibrio de los nutrientes. El comer deprisa y sin masticación suficiente interfiere negativamente en los procesos digestivos relacionados con la absorción de nutrientes y además se reduce significativamente la actividad física con el resultado lógico del sobrepeso.

 

P.-¿SOMOS LOS HUMANOS LA ÚNICA ESPECIE CON OBESIDAD? 

R.-Mi respuesta es: “SI”, puesto que analizando a los individuos de cualquier especie animal que viva en libertad, podemos constatar que la obesidad no es un atributo normal, excepto en situaciones puntuales, como es el caso de los osos cuando se preparan para invernar. Todos los seres vivos siguen su instinto de supervivencia e imitan a sus ancestros a la hora de alimentarse, en consecuencia no sufren de obesidad porque instintivamente comen lo que deben, siguiendo el impulso del hambre hasta que les llega la sensación de saciedad. Los humanos, sin embargo, estamos comiendo sin criterio y sin límites, porque ya no sabemos o no queremos conocer nuestras necesidades nutricionales.

 

P.-¿ME PUEDEN ENGORDAR LOS NERVIOS? 

R.-A muchas personas el estar nerviosas o ansiosas les afecta negativamente, a la hora de planificar y llevar a cabo sus comidas, en unos casos les pueden reducir el apetito y en otros  aumentarlo. Independientemente de estas reacciones particulares es un hecho cierto que las situaciones de estrés, sobre todo el estrés crónico,  provocan un considerable aumento en la producción de las hormonas corticoides, que frenan el metabolismo, reducen el gasto energético y retienen líquidos, con el consiguiente aumento de las reservas de grasa y agua, que finalmente incrementan el peso total.

 

P.-¿CÓMO DISTINGUIR ENTRE EL HAMBRE Y LA ANSIEDAD?

R.-Con frecuencia los procesos de ansiedad nos inducen a llevarnos a la boca algo, que nos entretenga, nos tranquilice y nos dé cierto placer compensatorio. El picar entre horas es un recurso muy habitual en este mundo, lleno de prisas y de agobios por doquier. Muchas veces , sin embargo, la distinción entre hambre y ansiedad no esta tan clara y yo suelo recomendar a mis pacientes, sobre todo si son diabéticos, que respondan a sus impulsos con un tentempié equilibrado como un vaso de leche, un yogur, una cuajada y hasta con un mini bocadillo equilibrado, si les apetece, y que comprueben después si persiste la ansiedad. Los diabéticos siempre deben evitar las hipoglucemias.

 

P.-¿ES EL I.M.C. (Índice de Masa Corporal) un indicador fiable del sobrepeso? 

R.-El peso total del cuerpo y el grado de obesidad de los individuos no siempre van de la mano, como lo podemos constatar en muchas personas de nuestro entorno y especialmente en algunos deportistas muy musculados, cuyo I.M.C. (Índice de Masa Corporal) nos puede indicar un severo sobrepeso, mientras su porcentaje de grasa corporal nos señala todo lo contrario. Cada vez está en mayor desuso la utilización del I.M.C. (Índice de Masa Corporal), para medir la obesidad a nivel particular y está siendo sustituido por el % de grasa corporal, cuyos valores ideales se calculan en el 15% del peso total para los hombres y en el 22% para las mujeres.

 

P.-¿SE PUEDE ESTAR EN EL PESO IDEAL Y TENER “FLOTADOR”?

R.-El peso ideal estandar, aplicable a las personas es una aproximación teórica de los kilogramos, que corresponderían a cada grupo de sexo, edad y constitución corporal en función de su estatura medida en centímetros. Como todo cálculo teórico se debe tomar como una aproximación a la realidad y pueden darse casos en los que coincida el peso ideal con un relativo flotador, cuando la masa muscular del individuo está por debajo de los límites y su exceso de grasa por encima, puesto que estas circunstancias redondean el peso.   

 

P.-¿PODEMOS SENTIR HAMBRE AL POCO TIEMPO DE HABER COMIDO? 

R.-Parece un contrasentido el afirmar, por ejemplo, que se pueda sentir autentica hambre a la hora y media de haber terminado una comida copiosa y sin embargo es bastante frecuente entre las personas que ingieren comidas con un exceso de hidratos de carbono en relación a las proteínas. En estos casos se produce un desequilibrio en el eje hormonal Insulina/Glucagón a favor de la Insulina, provocando situaciones severas de hipoglucemia, que se manifiesta por la sensación real de autentica hambre. Los alimentos ingeridos pueden no llegar a su destino, bien porque no han sido masticados correctamente y se ha dificultado su absorción, bien porque los hidratos han sido convertidos en grasa (triglicéridos) y almacenados en la reserva. Para evitar la primera situación se recomienda triturar e insalivar los alimentos de forma satisfactoria y para evitar su transformación en grasa, hay que mantener, en cada comida, las proporciones ideales entre los hidratos de carbono y las proteínas al (4/3).

 

P.-¿PORQUÉ SUELO SENTIR LA NECESIDAD DE COMER ALGO DULCE? 

R.-La necesidad de comer algo dulce se produce generalmente cuando el sistema metabólico detecta que están bajos sus niveles de glucosa en sangre (Hipoglucemia). En estas circunstancias el conjunto de las células de nuestro cuerpo y sobre todo las neuronas, cuya alimentación debe ser continuada y precisan de niveles suficientes de glucosa en el torrente sanguíneo, están pasando hambre y reclaman glucosa (alimentos dulces) para alcanzar la Normoglucemia. Este fenómeno es muy frecuente entre los diabéticos, entre los “hiperinsulinémicos” y, en general, entre las personas que abusan de los hidratos y no equilibran las comidas, porque no mantienen las proporciones ideales entre los hidratos de carbono y las proteínas al (4/3).

 

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